"Escribimos para justificar nuestra existencia y comprar un billete de lotería para la inmortalidad que, por supuesto, nunca resultará premiado" Elliott Murphy
Se nos pasó la mitad del año, el verano ha llegado y si nos dejan probaremos a detener el tiempo mientras nos ocupamos de nosotros mismos e intentamos olvidarnos de aquellos que nos complican una vida que transcurre velozmente y que, cuando la hacemos frente, nos recuerda que al fin al cabo deambular sin destino fijo no es un mal plan mientras vivimos. Así que toca disfrutar del viaje, recordar canciones que nos liberaron durante esta primera parte del año, y descubrir lugares aunque sean imaginarios en los que tus percepciones sean las únicas imágenes a las que merezca la pena enfrentarse. Estas son algunas de las que sonaron, como si de un gran álbum se tratase, enlazándose una tras otra, y que acabarán grabadas en un cd que me acompañará cuando la carretera sea infinita y mis pensaminetos libres.
01 Dave Hause - Paradise
02 Bob Mould - Sunshine Rock
03 Art School - Fall Away
04 Ryan Hamilton & The Harlequin Ghosts - This Is The Sound
05 Geoff Palmer - All The Hits
06 William The Conqueror - Path Of The Crow
07 Strand Of Oaks - Weird Ways
08 Pedro The Lion - Yellow Bike
09 The Raconteurs - Now That You're Gone
10 Adam Bladwin - Delirious
11 Michael McDermott - Tell Tale Heart
12 Dylan LeBlanc - I See It In Your Eyes
Anochecía en Madrid y los rostros que se movían por el recinto del Botánico todavía intentaban esconderse de ese sol de verano que invita a beber cerveza y picar algo antes de enfrentarse a la nostalgia. Pasadas las nueve apareció sobre el escenario Paul Carrack, y he de reconocer que dio un concierto muy profesional apoyado en una gran banda y que se le vio con muchas ganas. Interpretó temas de su último disco que al parecer verá la luz en breve, algunas canciones que compuso con Mike & The Mechanics como ese "Over My Shoulder" que rejuveneció a muchos de los presentes y que sirvió para concluir el show, así como varias composiciones de su extensa producción como esa maravilla que es "Satisfy My Soul". Además, también apostó por algún cover: "Love Will Keep Us Alive" de los Eagles o la estupenda "When You Walk In The Room" que a mí me sonó un tanto plana.
Nueva iniciativa en Madrid para acercar los sonidos americanos a la capital y que ha servido de excusa perfecta para aglutinar en un par de semanas a bandas y solistas tan relevantes como Steve Forbert, Phosphorescent, Scott H Biram...etc. El lugar elegido, el teatro Fernán Gómez en la plaza de Colón, nada de tugurios deprimentes ni salas habituales de conciertos del circuito madrileño; de hecho, hace tiempo que los culturetas admitieron al rock dentro de los parámetros de cualquier representación musical, clásica o teatral, o por lo menos es la imagen que vislumbraba el teatro con rockeros ya entrados en años en su mayoría enjaulados en súper-butacones. Así que, eliminamos sudor, pero a cambio obtenemos asientos comodísimos, sonido limpio, accesos rápidos, puntualidad...etc, todo perfecto, aunque ciertamente eché de menos una barra de bar, el sonido de las copas y la desbocada alegría que produce ver a tu alrededor cuerpos bailando. ¿De verdad podemos seducir a un joven para que asista a un concierto de rock sentado en comodísimas butacas?
A veces hay historias que resurgen de un pasado tan lejano que no eres capaz de asimilar si esas imágenes fueron tal y como las recuerdas o como te las contaron, o si por otro lado fueron manejadas por tu mente para que formen parte de ese mundo en el que al fin y al cabo, intentamos jugar a ser iguales que los demás. Quizás fue como me lo relataron, o quizás fue simplemente ese alguien que corretea por mi memoria el que me contó la historia de unos jovenzuelos que se hacían llamar "La Horda", y que deambulaban por una "Fakultad" aprendiendo precisamente todo lo contrario: mantenerse diferentes. Igual que una gran banda de Rock´n Roll, aquel grupo de chavales se enfrentaron a ese nuevo mundo con su propia personalidad ofreciendo a los demás una nueva visión que era compartida sin ser juzgada, y convirtiendo en fácil lo que el entorno intentaba devolverles como confuso y extraño.
He de reconocer mi indiferencia ante este último proyecto del Boss, ni siquiera había visto ni escuchado las escasas grabaciones que corrían por internet, así que cuando anunciaron el próximo visionado de uno de los conciertos a través de Netflix me lo tomé casi más como una obligación del que cree saber lo que va ver y escuchar que del que espera que algo le sorprenda. Pues bien, han sido dos horas y media sin poder apartar la mirada del televisor, atrapado por esos monólogos y esa forma de relatar anécdotas de una vida cuyos episodios más gloriosos se han convertido ya en recuerdos e imágenes tan poderosas como las letras de las canciones que le acompañaron.
Nadie como él puede hacer un retrato tan emocionante de lo que es vivir y hacerse mayor, de rascar entre sus disfraces y hacernos partícipes del hombre que hay tras la figura con la facilidad de que con una sola frase es capaz de conectarte con aquel niño o aquel joven que un día fue y entregarte la oportunidad de acompañarle en su viaje, ya sea dejando escapar una sonrisa o haciéndote sentir un nudo en la garganta.
Pues vamos allá con la lista de lo mejor del año antes de que aparezca en mí una muesca de arrepentimiento por haberme dejado fuera de los elegidos algún que otro disco que debería de figurar. No ha sido un gran año, buenos discos pero algunos no han terminado de ser redondos del todo, o no tan buenos como podrían haber sido, aún así siempre hay donde rascar y extraer canciones que formarán ya parte de este 2018 que se nos va, para mí con cierta nostalgia porque en general ha sido un buen año.
No comentaré nada sobre los elegidos, intentaré poner un vídeo que lo defina, discos que en su momento me engancharon, me sorprendieron o que después de escucharlos varias veces se unieron a esa pila de música que por mi cabeza se pasea y a la que acudo cuando me apetece volver a mirar con los mismos ojos algo que ya no recuerdo de la misma manera. Empezamos con quince.
Remato el año con otra recopilación de canciones que han ido saliendo durante este 2018 que termina, las suficientes para llenar un cd (ya sé que suena como anticuado pero...) y acompañar mi viajes por carretera. Dejo también el link del volumen 1 que me llevé en el lejano verano...https://losrinconesdemisteroutside.blogspot.com/2018/07/canciones-2018-enero-junio-2018.html
Vamos allá:
01 American Revival - Top Gun
02 Luke Tuchscherer - Ain´t That What They Say
03 Johnny Stanec - Phases Of The Moon
04 Jeremy & The Harlequins - Nothing Civil
05 Mike Llerena & The Nerve - Destiny
06 Cloud Nothings - Offer An End
07 The Bones of J.R. Jones - Take Me Away
08 Jon Allen - Stay
09 Joel Levi - Blind Men Still Dream
10 Ben Leece - Nothing (Not Anymore)
Hace mucho tiempo, si alguien me hubiera pedido alguna fórmula para sobrellevar la rutina y relajar su mirada ante las de aquellos que te la fruncen, les hubiera regalado estas canciones. En un principio fue hace muchos años cuando hice este recopilatorio, y desde entonces y hasta el día de hoy me sigue acompañando en esos solitarios momentos en los que mi mente viaja hacia ese lugar mágico que Van Morrison creó con su música llamado Avalon, ya sea cuando mi cuerpo se pasea por la ciudad, la playa o la montaña, o cuando la noche ocupa mis horas favoritas del día.
Fueron unas veinticinco canciones que grabé en una vieja casette y que escuchaba en ese aparato que nos parecía tan moderno que era el walkman, y que luego pasaron a formar parte de otro todavía más novedoso que era el IPod, y de ese cacharro que sirve para todo: el móvil. Hoy en día siguen formando parte de mi vida y de mis escapadas "astrales", es Van Morrison en su versión más mística, ese que retuerce las palabras y desgarra su voz haciendo de esta su instrumento más valioso hasta hacernos creer que fuera de nuestros cuerpos existe ese imaginario universo que nuestro hombre construyó en torno a la nostalgia, la visión mística de la naturaleza y la poética recreación de un alma de la que nunca sabremos su nombre pero si su destino: Avalon.
No tengo dudas, hoy por hoy Beth Hart es la artista femenina más arrolladora que puedes presenciar sobre un escenario, y lo mismo que relaté tras su concierto en el Botánico del año pasado lo podría aplicar a este último. Poco tardaron las entradas en agotarse, y es que quien asiste a un recital de Beth repite, sabe que esa noche la guardará en la memoria y que la emoción y la incredulidad de sentirse parte del embrujo con el que esta diosa hipnotiza a todo aquel que la contempla convertirán esa hora y media, o lo que dure el show, en un recuerdo del que te sentirás afortunado de compartir.
A veces seductora, otras veces delicada, en otras ocasiones incluso mostrando fragilidad, como cuando sus aullidos se transforman en quebradizos susurros y relata historias antes de afrontar una nueva canción, para exponer luego su corazón y su alma en cada interpretación con la que juega al límite, rebasándolo hasta desbordarlo, y saliendo siempre triunfadora. Cuando ella canta o se mueve por el escenario no hace falta invocar al silencio; las interpretaciones de "Tell Her You Belong To Me" y "I´d Rather Go Blind", entre otras, fueron de otro mundo, su voz y su inmensa presencia escénica lo abarca todo y no deja de ser incomprensible que todavía no sea consumida por las masas con todos los registros que abarca. ¡Qué grande eres Beth!