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lunes, 27 de julio de 2026

"Diez discos y cincuenta canciones para recordar un mes" (julio 2026)"

Venía conduciendo el otro día hacia Madrid disfrutando de la música y del paisaje cuando a la altura del puerto de Somosierra el cielo comenzó a dibujar una bruma inmensa de colores anarajandos apagados que me hicieron quitarme las gafas de sol y que parecían advertirme que la sensación de libertad no suele durar mucho, que siempre algo se te pone en contra para recordarte que no eres más que un pequeño eslabón de un mundo que en cualquier momento es capaz de hacer girar tu destino, y eso es lo que le ha sucedido estos días a mucha gente que tranquilamente pasaban sus vacaciones o vivían en sus residencias a las afueras de la gran ciudad cuando los incendios llegaron y comenzaron a adueñarse de los bosques y de los pueblos, de sus recuerdos y de su propio futuro. No hay peor sentimiento que la incertidumbre, que la sensación de que las soluciones no están al alcance de tu mano, y que la espera dictará finalmente un resultado que no sabrás si podrás afrontar, y aunque como dicen al final el sol sigue saliendo y todo sigue su camino, ahí quedarán esas inmensas llamas en nuestra retina para recordarnos una vez más que todos nuestros proyectos y nuestros rituales de vida pueden ser sepultados de un día para otro. Alguien dijo el otro día que la solidaridad es más difícil de encontrar cuando quien la puede ofrecer tiene algo que perder, y en mi cabeza no dejan de pasar los rostros de esos políticos que ahora aparecen en la foto pero que pronto velarán sus mismas caras tras sus propias preocupaciones narcisistas y económicas, porque los que  creen que tienen más que perder son aquellos que viajan con sus mochilas cargadas, aquellos que tienen más poder, y nunca se sienten satisfechos. Vamos con un poco de música. 

1) Charles Wesley Godwin - "Christian Name": Y comienzo con la voz espiritual y profunda de este músico que para mí es uno de los grandes cantantes de country y americana que han aparecido estos últimos años. Un disco conmovedor marcado por la pérdida de su hijo en su nacimiento pero que bien puede ser escuchado como parte de nuestras propias pérdidas y nuestras esperanzas cuando necesitamos compartirlas. Estos días ha sonado mucho en mi casa por debajo mientras veía en silencio las llamas a través de la televisión, y en cierto modo ha sido la banda sonora que me hacía sentir que aunque no las haya solo podemos buscar explicaciones cuando miramos hacia dentro de nosotros mismos y deseamos que el final no sea un camino cerrado, es el poder universal de la música, creas algo para ti, alguien lo recoge, lo transforma, y le da otro sentido. Difícil encontrar un disco en el que me gustan todas las canciones. (📻)