Había pasado mucho tiempo pero ella todavía recordaba aquella noche, tendría unos veinte años, se había comprado unas ajustadas mallas amarillas, un top negro y había ordenado sus rizos rubios por su hermoso rostro mientras el espejo le devolvía aquella ilusionada mirada. Unos días antes le escribió a aquel chico un "te quiero" en un libro de poesías mientras bebían y compartían ese sentimiento de que el mundo es solo de dos aunque estés rodeado. Pero aquella noche, en aquella discoteca en la que celebraban una fiesta de amigos, un impulso que no supo controlar le hizo olvidarse para quien se había puesto tan guapa y se arrimó a los brazos de otro mientras aquel chico al que le había dibujado un corazoncito en aquel libro la veía de lejos. Cuando acabó aquella fiesta, ella estaba sola en el pasillo, de lejos vio cómo se acercaba su verdadero deseo, aquel con el que siempre se reía y compartía sus secretos, él la miró, directamente a sus grandes ojos verdes que parecían tristes y confusos y por un momento quiso olvidar aquel desliz y abrazarla al fin, pero algo le retuvo, sus pies y sus brazos recularon, y seguramente su orgullo de juventud le hizo atravesar aquella puerta con sus amigos para estirar la noche y buscar nuevas sonrisas, y se lo terminó pasando bien, pero lo que nunca pudo olvidar fue aquella mirada que más que nunca parecía demasiado solitaria. Muchos años después se reencontraron, se sonrieron como siempre y rememoraron lo bien que lo pasaban juntos, no hablaron de aquella noche ni de lo que debería haber pasado, ella le recordó aquella vieja canción soul que más de una vez bailaron como posesos mientras fumaban, bebían y se veían en los ojos del otro, pero lo que sí pensaron ambos cuando regresaron a sus casas es que si aquella canción hubiera sonado en aquella maldita discoteca seguramente todo habría cambiado, entonces cerraron los ojos, y la bailaron.
1) The Bevis Frond - "Horrorful Heights": Después de dos estupendos discos dobles titulados: "Focus On Nature" y "Little Eden" reseñados por aquí, Nick Saloman y los suyos vuelven a la carga con otro doble álbum repleto de buenas canciones de rock alternativo, indie y psicodelia: "A Mess Of Stress", "Draining The Bad Blood", "That´s Your Lot", o las más épicas y largas: "Space Age Eyes" y "King For A Day" con unos enormes solos de guitarra. Un disco denso, pero al que le sobra poco, y que confirma el magnífico estado de forma de esta grandísima banda. (📻)

