Hay cerebros que parecen estar esperando la oscuridad para abrir de par en par sus puertas y dejar que aparezcan por su mente todo un desfile de imágenes pasadas y de otras futuribles que seguramente nunca llegarán a ser realidad, y lo hacen como si un proyector se conectase en silencio mientras se van reflejando recuerdos aleatorios sin editar, preocupaciones absurdas, o todo ese listado de metas que no se materializaron. Escribía Soledad Puértolas en un relato que su protagonista, una "voluntaria insomne", lo era porque en el silencio de la noche deseaba recuperar las horas perdidas durante el día, como si tuviera que hacer planes para que todo cambiara a la mañana siguiente, pero las noches se acumulaban una tras otra y finalmente era la luz del sol o la lluvia la que pasaba de largo entre sus sueños tardíos mientras la vida se le escapaba. También leí que "el sueño no viene cuando lo perseguimos, que viene cuando dejamos de pelearnos con estar cansados, ya sea físicamente o mentalmente", o lo que es lo mismo, cuando dejamos de obsesionarnos, así que a veces es mejor apagar esa cámara cinematográfica que se esconde en nuestros cerebros, intentar relajarnos, y dejarnos llevar por una buena canción o buen disco que nos permita aislarnos de nosotros mismos mientras cerramos los ojos e intentamos alcanzar esos otros mundos desordenados que son también parte de nuestras vidas y de nuestra imaginación. Vayamos pues en búsqueda de algunos de estos...
1) Kevin Morby - "Little Wide Open": Y uno de esos discos que podría servirnos para aplacar esas noches de imágenes y obsesiones podría ser el último de Kevin Morby, un disco de folk-rock clásico en la línea de sus maestros Bob Dylan y Lou Reed, o del más contemporáneo Kurt Vile. Muy buenas composiciones ("100.000", "All Sinners", "Javelin", "Die Young", "Natural Disaster"...etc), y un álbum para dejarse llevar de principio a fin. En mi opinión uno de sus discos más completos y que más me va atrapando con cada nueva escucha. (📻)
