domingo, 2 de octubre de 2016

"Perdidos En El Diluvio" (El Destino de Abraham Cero)


Hace aproximadamente unos veinte años se me ocurrió la idea de que debería de crear un mundo al margen de mi cabeza para que mientras aquella fantasía fuera tomando forma yo pudiera relajar mis particulares costumbres diarias y de paso rastrear en los ocultos pensamientos que mantenían mi mente alborotada. Así que compré un cuaderno de anillas y empecé a escribir con la intención de que una vez finalizada aquella historia esta pudiera perdurar en el tiempo y que además se aproximara a los sentimientos de todos aquellos que se sentían solos y confusos o que se encontraban al margen de lo real.

Por aquellos años, los escritores con los que compartía noches de insomnio voluntario y escuchas radiofónicas nocturnas eran Bukowski, Kafka, Raymond Carver, Boris Vian...etc, recuerdo además saldar mi deuda con una colección de clásicos del terror que había ido coleccionando años atrás, y el placer de sentarme en la hierba del Retiro y empaparme en un par de sentadas "La Insoportable Levedad del Ser" (¡Qué gran título!) y "Los Renglones Torcidos de Dios". Pero además de los libros y el cine, mi medicación para desconectarme del mundo y enfrentar mis sueños con la vida real siempre ha sido a través de la música, del rock como fuente de resistencia y supervivencia, y ahí estaban también en mi cabeza sus grandes letristas: Bob Dylan, Lou Reed, Neil Young, Tom Waits...etc, y como no, Bruce Springsteen, del que me atreví a extraer el título de la novela de unas de sus canciones a modo de pequeño homenaje por su compañía y mi admiración, una novela que un principio había titulado "La Sangre en Silencio". Y por supuesto también estaba Van Morrison que, musicalmente me llevó a recrear parajes al ritmo de su música dejando que el tiempo pasara y la novela avanzara con todas sus contradicciones como si fuese la vida misma la que la estuviera dirigiendo, y como si los personajes tomaran aquel mundo ficticio como algo real hasta controlar su propio destino.

miércoles, 6 de julio de 2016

Festival Mad Cool y Neil Young, Madrid 16 al 18 Junio

Fin de semana perfecto, yo que no soy asiduo a festivales he de reconocer que merecía la pena acercarse a la orilla del Manzanares simplemente por ver a Neil Young y The Who. Con lo que no contaba era con el trato estupendo de todos los trabajadores intentando de que hubiera buen rollo y dando soluciones a cualquier problema que surgía, y eso es de agradecer acostumbrados a que en otros festivales se trate al público como ganado. El enclave perfecto, más o menos bien comunicado, encima tuvimos la suerte de que el calor se alejó durante ese fin de semana y que el ambiente era fenomenal. Servicios limpios, cervezas y copas no demasiado caras, y posibilidad de poder comer lo que te apeteciera. ¿Qué más se puede pedir?, Ah, sí, buena música y que el suelo no se hundiera como predecían algunos agoreros y muriéramos ahogados en el estanque. Ésto fue lo que escribí la misma noche en que se acabó el festival:

"¡¡¡IMPRESIONANTE!!!, que conciertazo de Neil Young, escribo porque no quiero acostarme, quiero seguir sintendo ese "Like A Hurricane" en mis venas, quiero tomarme una copa más y sentir que la vida es un golpe de rock que te devuelve a pensar que durante dos horas y media estaba en el lugar donde tenía que estar, y que si me hubiera tragado el estanque habría sido feliz porque bailaba como un poseso agarrado a un sueño y no me hubiera dado cuenta que en esas aguas sólo había lodo y patos muertos.

lunes, 4 de julio de 2016

"Taxi Driver"

Hoy me he dado cuenta que han pasado cuarenta años desde que se estrenó "Taxi Driver" en los cines, casi nada...; en mi opinión, Robert De Niro hace su mejor interpretación, y eso que tiene grandísimas películas en las que nos sedujo con su talento, pero en "Taxi Driver" construye un personaje que va más allá del guión, esa sonrisa ladeada, esa dejadez en el caminar, esa mirada que es capaz de insinuar tantos pensamientos y de ocultar tantos otros. Recuerdo que la primera que la vi tendría yo unos quince años y me impactó tanto su forma de llenar la pantalla que luego la alquilé varias veces en el videoclub hasta que un día la echaron en la televisión y pude grabarla. Y recuerdo que la banda sonora me describía tantas imágenes que a veces solía aparecer por mi cabeza cuando paseaba de noche por la ciudad..., una película lenta, aburrida y sin sentido, como decían algunos de mis amigos; para mí una película fascinante que me removía por dentro y me hacía mirar al mundo con la precaución de que los límites y las fronteras era tan irreales como la seguridad de pensar que cuando te miras a un espejo los ojos que te devuelven la mirada son siempre los mismos.

¿Qué habrá sido de Travis Bickle durante estos cuarenta años?, ¿Se seguirá mirando al espejo repitiendo "Are you talking to me"?...

The Long Ryders - Sala el Sol, Madrid 26/04/16

Más de veinticinco años después, aquellos jovenzuelos que se hacían llamar "The Long Ryders" se volvieron a cruzar en mi camino. Y digo veinticinco años porque es el tiempo aproximado en que por primera vez los escuché en una época donde para conocer grupos nuevos tenías que desplazarte a una tienda de discos o tener la fortuna de que en la radio pincharan algo interesante y tuvieras el tiempo suficiente para encajar la cinta virgen en la pletina y darle al Rec.

Los que nos criamos sin internet recordamos aquellas búsquedas y aquellas tiendas que se repartían por el centro de la ciudad donde podías pasarte las horas muertas mientras rastreabas entre cajas de vinilos y cassettes  hasta que hallabas algo que buscabas o alguna portada que sedujese tu interés por descubrir algo nuevo. Así, conocí a esa hornada de bandas americanas que catalogaron como NRA (Nuevo Rock Americano): Jason & The Scorchers, The Dream Syndicate, Green On Reed, Tommy Conwell, The River Detectives, Lone Justice, Rain Parade, Georgia Satellites...y como no, "The Long Ryders"..., viejas cassettes de segunda mano que todavía conservo.

The Wild Feathers - Sala Galileo Galilei 14/05/16

Te levantas por la mañana, desayunas, llegas a la puerta de una sala donde te reparten la prensa del día y otras revistas, entras, te sientas en una mesa y un camarero se te acerca. Ahí surge la primera duda, no sé que pedirme, se supone que a pesar de ser las doce y media de la mañana dentro de unos momentos vamos a presenciar un concierto de rock, así que tiro de cerveza e intento mimetizarme con la oscuridad de la sala.

The Wild Feathers es un grupo de jovenzuelos de Tennessee por los que su discográfica ha apostado muy fuerte, y es que detrás de su innegable talento hay también una gran maquinaria de promoción que espero que no devore sus ganas de seguir explorando sus propias raíces, de hecho, ya me sorprendió que llenaran la sala Caracol la primera vez que actuaron en Madrid y de ver a tanta gente joven en aquel concierto. Ahora han editado su segundo disco, y lo cierto es que si el primero fue toda una revelación, este último no me termina de convencer, pero en directo sí que demostraron su calidad y su verdadera capacidad para disfrutar sobre un escenario haciendo que aquella extraña mañana de sábado grupo y público se deshizieran de sus legañas y convirtieran aquel concierto en una gran fiesta privada.

miércoles, 22 de junio de 2016

"La Mirada De Burt Lancaster en Atlantic City"

Un día más, o mejor, una noche más. Sentado en el sofá, con la casa sucia y todo liado. Otra noche que he intentado recuperar el tiempo que pierdo cuando es de día, como si no supiera vivir cuando el sol dirige los pasos de cualquier otra persona. Pero claro, no soy del todo normal, yo no soy así, lo aprendí hace demasiado tiempo, cuando sentía que todo el mundo crecía a mi alrededor mientras yo parecía ir menguando.

Ahora, con casi cincuenta y cinco años lo tengo asumido, no voy a ser nada especial para nadie, ni nadie va a intentar darme lo que de verdad necesito porque en el fondo nadie puede suplir las carencias del otro. Así que, esta imagen nocturna, casi sonámbula que se repite constantemente, es algo que ya no me sorprende, me dan las cuatro y las cinco de la mañana y luego intento dormir, a veces incluso veo como amanece a mi espalda, tras la ventana, entonces rápidamente me dirijo a la habitación y me envuelvo entre las sábanas intentando que el sonido desordenado que procede todas las mañanas desde la calle no me atrape.

Esta noche he visto de nuevo "Atlantic City", es una película que me tiene hechizado, la he visto cientos de veces y me sé el desarrollo casi milimétrico de cada escena, pero siempre hay algo que me sorprende: la mirada de Burt Lancaster, esa mirada caída que sin embargo a veces parece que se llena de esperanza, son ojos marcados por las arrugas, tan profundos que no hace falta que te cuenten nada para sentir que en el fondo ese hombre también está sufriendo.

A veces, cuando termino de ver la película y mientras aparecen los títulos de crédito, consigo anular mi pereza y me dirijo hacia el baño. Entonces choco mi rostro con el espejo, dejo por unos instantes que este se enfrente con todas sus modificaciones, que se enfrente con su infancia, con su perdida juventud, con su presente, y entonces veo mis ojos y no parecen ser ya los míos, son los ojos y la mirada de Burt Lancaster en "Atlantic City". Atuso mi gastado cabello hacia atrás, frunzo mis labios y dejo luego que estos se humedezcan con mi saliva; estudio mis orejas, mi nariz, los pelos de las cejas..., después dejo que el agua helada salga libremente por el grifo, y de la misma forma dejo que esta golpee mi nuca y que se deslice por mi cuello hasta notar que corta literalmente mi cabeza.

Bruce Springsteen & The E Street Band - "Santiago Bernabéu, Madrid 21/05/16"

Nuevamente impresionante, el mayor espectáculo del rock regresó al Bernabéu y seguro que para los que le vieron por primera vez esa noche de mayo quedará guardada para siempre en sus recuerdos. Nadie puede discutirle al Boss su capacidad para dirigir una masa enfervorizada y para transmitir unas emociones que te hacen descuidar tu pequeño universo para danzar como un poseso, gritar como un adolescente o permitir que las lágrimas se escurran por las mejillas cuando el coche se aleja y Mary se queda en el porche de su casa.

Mis encuentros y reencuentros con Bruce datan desde 1988, desde entonces he tenido la suerte de poder verle al menos un concierto en todas sus giras y nunca me ha defraudado, ahora bien, este es el primer concierto del que esperaba mucho más y quizás por ese motivo, y desde un punto de vista muy personal, no salí tan entusiasmado como en anteriores ocasiones. A partir de "Downbound Train" empecé a sentir que lo que estaba viendo ya lo había vivido, y no se trata sólo del setlist, sino de la forma de interpretarlo. Estamos hablando de un tipo que tiene tantísimos temas que puede adaptar a un estadio que no le hace falta repetir los números que se marca en "Spirits In The Night" o en "10th Avenue Freeze-Out", el ejemplo es que "Sherry Darling" funcionó a las mil maravillas, y hablo de dos temas que a mí particularmente me encantan y seguramente no tanto a la gente que va por primera o segunda vez a ver a Bruce y que tira más de "The Rising", "Born In The USA" o "Hungry Heart".

jueves, 19 de mayo de 2016

Bruce Springsteen - "Conduciendo toda la noche"

Faltan menos de tres días para volver a reencontrarme con este viejo amigo, espero que toques ésta...

"Para un adulto, el mundo está constantemente intentando reprimirte, la rutina, la responsabilidad, la decadencia de las instituciones, la corrupción: Esto es el mundo que nos rodea. La música, cuando es realmente genial, abre toda esa mierda y permite a las personas emerger, permite que la luz, el aire y la energía entren y envía a las personas a casa con eso y me devuelven al hotel con ello" Bruce Springsteen

sábado, 7 de mayo de 2016

"La Mujer de Rostro Afilado"


Todo sucedió durante unos pocos segundos, una explosión, un estruendo que resonó en su cabeza, poco más que unas leves llamaradas que anunciaban su llegada. De su rostro surgieron unos ojos que parecían ondas rencorosas creadas por las alargadas visiones de su anterior vida y su cuerpo apareció recubierto de ventosas que atraían toda su envidia y mezquindad. Era ella, "la mujer de rostro afilado" había regresado, con sus ropas ennegrecidas por el deslizante maquillaje que deformaba el mundo y por el que serpenteaban delirantes imágenes de toda su violencia y su amargura. Aquel día, un niño miró hacia el cielo y al verla recordó lo que su madre escribió a fuego lento sobre su lápida: "En este mundo es mejor parecer que ser".

"La mujer de rostro afilado" había habitado el mundo creyéndose ser dueña de todos los pensamientos, propietaria de todas las sonrisas, acaparadora de todas las miradas. Decían de ella que cuando era un ser terrenal la podías ver levantando el puño en una manifestación feminista pero que luego era capaz de extraviar su mirada cuando una embarazada requería su ayuda, y que incluso hubiera sido capaz de cortarse una pierna si con eso hubiera conseguido que sus enemigos se amputaran las dos.

Frank Turner, Sala Arena, 04/04/16

Carisma, simpatía, fuerza... Frank Turner lo tiene todo para ser una estrella del rock y reventar festivales contagiando ese buen rollo que transmite. No sólo tiene grandes discos sino que en mi primer encuentro con él en directo me dejó claro que es de esos artistas que se crecen y disfrutan en el escenario. Habló y cantó en castellano, nos hizo reír, voló literalmente por encima del local, y sobretodo se dejó la piel con una energía que se transmitía hacia el público haciendo que éstos se la devolvieran y creando la magia necesaria para que un concierto se convierta en una celebración.