Hay personas que sienten que lo mejor de ellos mismos nunca es suficiente para los demás, que aunque intenten hacer feliz al otro o simplemente cumplir un sencillo cometido parece que nunca llegan a satisfacer a la otra persona. Con el tiempo algunas aprenden a no estar tan pendientes de las respuestas de esos otros, ni a sentir que sacrifican parte de sus sueños por vivir también los de quienes les rodean, aprenden que muchas veces lo mejor es tomarse la vida como un viaje en el que aunque vayas acompañado también vas solo porque mientras tengas la sensación de que también puedes vivir en soledad más fácil te será afrontar las decepciones y esa cara oculta que nos depara el destino. Pero también tenemos que ser conscientes que caminar solo no significa bajar los brazos y aislarte, a veces hay que marchar en grupo, sentir que aunque no pertenezcas a ellos has de unirte, ya sea en una reunión de empresa, familiar, o en una manifestación que te haga liberar tus sentimientos y enfrentarte a toda esa maquinaria de egocéntricos políticos, empresarios ruines y ejecutores que aplican la ley aunque estas sean repugnantes e injustas. Este post va dedicado al rostro triste y apagado de Mari Carmen, esa anciana de ochenta y tres años que ha sido expropiada de su hogar en el que había vivido setenta años y en el que por siempre permanecerá su recuerdo, y es que aunque no sea un caso aislado sino una más de muchas, a veces una imagen vale más que mil palabras, despierta nuestra rabia y hace que miles de solitarios brazos se alcen contra la injusticia y los poderosos. De momento ya no se cuestiona si uno es de un partido político o de otro, nadie hizo nada, el narcisismo es el que nos gobierna y el que nos gobernará, y ojalá ese rostro triste y apagado de Mari Carmen y su soledad se convierta en un símbolo de lucha contra las sonrisas de aquellos que miran desde su cielo las desgracias de los demás mientras acumulan posesiones y riquezas que solo malgastarán.
1) The Thermals - "Under Crushing Rain": Desde Portland y después de más de diez años regresan los Thermals con la voz nasal de Hutch Harris, quien compone, interpreta y produce todos los temas. Un disco que nos hará retrasar el final del verano para movernos al ritmo de buenas melodías, estribillos y guitarra potentes, y al que siempre podrás acudir cuando necesites compartir la alegría de poder saltar y bailar sin mirar hacia atrás. (📻)