Se acerca el final del verano, y lo hace con todas sus imágenes, sus recuerdos y esas sensaciones que cada uno hace propias. El verano en el que vimos a España ganar su segundo mundial, el verano del eclipse, de los incendios, de muertes significativas como la de Glen Hansard o la del gran Juan Tamariz, ese mago que nos ensenó a seguir siendo niños por siempre, o de esa entrada masiva de inmigrantes en Ceuta que nos dejó con la boca abierta y que a día de hoy nos sigue desconcertando e irritando ante la falta de humanidad tanto para los que llegaron a nado como para los habitantes ceutíes que viven día a día un escenario que parece casi apocalíptico. Para mí ha sido un verano también un tanto caótico, falleció mi suegro después de alargarle innecesariamente la vida en un hospital cuando ya no había marcha atrás, y lo hizo dejándome el recuerdo de una persona sencilla y buena que supo cómo sacar adelante a una gran familia y al que siempre recordaré sentando en su sofá mientras hacía un crucigrama aunque siempre pareciera dispuesto a levantarse. Un hombre tranquilo y callado que a veces sacaba su carácter (ser su pareja en el dominó implicaba que tuvieras que tener todos tus sentidos puestos en la partida), que devoraba novelas como si aquel libro fuera su propia vida, que disfrutaba de su huerto y de su pueblo hasta que tuvo que dedicarse a cuidar de su mujer a tiempo completo y que lo hizo con una dedicación asombrosa hasta los últimos días de ella. Siempre me acogió como uno más de su familia, y siempre fue generoso cuando se le pedía ayuda, y aunque nunca pudo estudiar porque ya desde muy pequeño tuvo que ponerse a trabajar era un tipo muy inteligente, mañoso con sus manos y al que yo siempre admire. Es ley de vida, y esa ley es la que me ha hecho vivir estos días con esa incertidumbre y ese sentimiento de que siempre estás dependiendo de algo transformando sonrisas en gestos de preocupación y viajes de ida y vuelta esperando un desenlace que ya estaba escrito. Por ese motivo adelanto este mes este resumen, y me dejo para el siguiente discos como los de Alabama Shakes, Dinosaur Jr o Jim James que se editaran esta última semana y que espero que sean lo suficientemente buenos para aparecer por aquí, de momento cogeré el coche y haré una última escapada estos últimos días antes de que la rutina y el despertador vuelvan a instalarse en mi vida cotidiana.
1) Nina Winder Lind - "Wild Love": Y empiezo con el debut en solitario de la cantante de la banda The New Eves, una voz temblorosa pero muy expresiva que a veces parece perder el control para darle vida a sus propias composiciones y que me a mí me parece un cruce entre Patti Smith y Nico. Un disco eléctrico y crudo con canciones estupendas como "Girls", "Headfirst", "This Is Our Life" o la tremenda intensidad de ese "Foremothers" con la que cierra el álbum. (📻)