
Fin de semana perfecto, yo que no soy asiduo a festivales he de reconocer que merecía la pena acercarse a la orilla del Manzanares simplemente por ver a Neil Young y The Who. Con lo que no contaba era con el trato estupendo de todos los trabajadores intentando de que hubiera buen rollo y dando soluciones a cualquier problema que surgía, y eso es de agradecer acostumbrados a que en otros festivales se trate al público como ganado. El enclave perfecto, más o menos bien comunicado, encima tuvimos la suerte de que el calor se alejó durante ese fin de semana y que el ambiente era fenomenal. Servicios limpios, cervezas y copas no demasiado caras, y posibilidad de poder comer lo que te apeteciera. ¿Qué más se puede pedir?, Ah, sí, buena música y que el suelo no se hundiera como predecían algunos agoreros y muriéramos ahogados en el estanque. Ésto fue lo que escribí la misma noche en que se acabó el festival:
"¡¡¡IMPRESIONANTE!!!, que conciertazo de Neil Young, escribo
porque no quiero acostarme, quiero seguir sintendo ese "Like A Hurricane" en mis venas, quiero tomarme una copa más y sentir que la
vida es un golpe de rock que te devuelve a pensar que durante dos horas y
media estaba en el lugar donde tenía que estar, y que si me hubiera
tragado el estanque habría sido feliz porque bailaba como un poseso
agarrado a un sueño y no me hubiera dado cuenta que en esas aguas sólo
había lodo y patos muertos.